el pregón que nadie lee


topares_procesiónClaro, un pregón de fiestas nunca se lee. En él siempre se habla de flores, susurrar de árboles, cantar de pajarillos, corazones hospitalarios y oras cursilerías que la primavera hace decir. Ésto se ha escrito para que la imprenta no gaste tinta en balde. Voy a intentar decir algo que interese a alguien.

Primero a los de Topares

El pueblo se ha ido quedando vacío. La emigración ha sido el desesperado recurso de los hombres que se quedaron sin trabajo ante la irrupción tumultuosa de las máquinas. Para una mayor productividad, esa maquinaria está siendo muy valiosa. Pero hubo y hay que luchar por una rápida potenciación de los recursos comarcales que evite esa sangría migratoria. Alejarse del entorno físico en el que tantos años se ha vivido produce un desarraigo y unos problemas que es necesario evitar.

Los que se quedaron el pueblo también pasan apuros. Unos tiene más necesidad de mano de obra; otros precisan una maquinaria más rentable para sus  reducidos pegujales. A los que dependéis de la tierra, a los sufridos y mal pagados agricultores se os presenta una solución frente a los abonos que encarecen vuestras cosechas. Es una salida que los ganaderos de Topares están a punto de adoptar: las cooperativas de producción. Con ellas es más fácil conseguir justicia en los mercados.

Y segundo, a los que no sois de aquí

Una aldea que tiene los mismos problemas que hace 50 años es una aldea aletargada, muerta. Pero en Topares se han dado cuenta de que ha llegado la hora de moverse, de gritar y de pedir lo que tienen derecho a tener.

Desde 1939 se ha estado trabajando, por prestación personal, en el arreglo de la carretera. Hoy, todavía es un proyecto. Un pozo que arroja 70 litros pr segundo de agua lleva año y medio precintado a la espera de la orden de utilización que debe darla Comisión Provincial de Servicios Técnicos. Mientras tanto, el pueblo pasa sed. La Casa del Médico, construida por suscripción popular, se muere de risa sin titular para cobijar. En Topares solo se puede poner uno enfermo el jueves por la tarde, cuando visita el médico de María. Y el teléfono, alcantarillado, asfaltado de calles… Todo es papel, proyectos.

Los pregones de fiestas ofrecen las realidades positivas. Pero, ¿de qué sirve airear lo poco que se ha hecho? Como en estos programas de San Isidro nunca ha habido pregón, por lo menos no lo echaréis en falta esta vez. Acabo. Los proyectos para que esta aldea salga del olvido ya están en las carpetas oficiales. Si estas líneas sirven para agilizarlos, será la primera vez que el anuncio de las fiestas trae carretera, agua, médico y teléfono a un pueblo.

José-María Siles

(Publicado en ‘La Voz de Almería’, el 18 de mayo de 1975)

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