todos somos lydia cacho


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Lydia Cacho es una periodista mexicana en peligro de muerte. La han amenzado con aparecer decapitada, la buscan sicarios para acabar con su vida por haber publicado lo que sabía, la verdad sobre trata de menores en México. Aquí traemos su testimonio de denuncia, su voz en la radio con Carmen Aristegui, en junio y en septiembre.

No conozco a Lydia, pero tengo ganas de darle un abrazo de solidaridad. En momentos así, todos los periodistas libres deberíamos decir que ‘todos somos Lydia Cacho‘. Y exigir a las autoridades que den a nuestra compañera de Cancún la protección que necesita y que meten de una vez en la cárcel a quienes han comprado su muerte. Porque conocemos nombres y apellidos; los jueces y las autoridades mexicanas, también.

Según organizaciones de defensa internacionales de defensa de los periodistas, México es uno de los países más peligros del mundo para nosotros los periodistas.

En agosto de 2008, una misión internacional de documentación sobre ataques a periodistas y medios de comunicación en México titulaba su informe con esta grave y contundente acusación: “Libertad de Prensa en México: La sombra de la impunidad y la violencia”. El informe, firmado por la Unesco y 12 organizaciones de periodistas, empieza así: “México es uno de los países más peligrosos para periodistas en las Américas.”  En los últimos 15 años, en México  han sido asesinados 71 periodistas y 9 han desaparecido.

Los que quieren matar a Lydia Cacho pertenecen al crimen organizado, pero los poderes público son cómplices pasivos e incluso activos. El crimen organizado, dice el informe, ha creado un clima de terror en México. La corrupción (citamos), la impunidad, las agresiones directas por parte de corporaciones policiales y castrenses, y la falta de voluntad política federal y estatal para resolver los ataques contra periodistas y para garantizar su seguridad hacen de México uno de los países del mundo más difícil para informar en libertad.

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