el telón de acero


soldado_muro_berlin_1961

El soldado que vemos saltar estaba desertando del Este cuando se tomó la foto. La misión de Rudolf esa tarde era vigilar que ningún alemán de su lado se pasara a Berlín Occidental. El primer muro de cemento aún no se había terminado y Rudolf pudo simplemente saltar por encima del alambre espino. Tuvo suerte, nadie disparó contra él. 98 personas murieron al querer pasar al otro lado de una muralla construida para evitar que los alemanes del Este huyeran al Oeste e hicieran inviable un Estado comunista en la zona de Alemania ocupada por los soviéticos desde el fin de la II Guerra Mundial.


Hace veinte años caía el Muro de Berlín y empezaba el siglo XXI. Pero el Muro que partía Alemania y Europa en dos no solo pasaba por Berlín. También se construyó un muro a lo largo de los 1.382 kilómetros de frontera interalemana; y allí también hubo muertos por los disparos de los guardias de fronteras o por la policía del pueblo, los vopos del otro Berlín.

El Muro de Berlín fue la parte más visible del llamado telón de acero, fruto de la guerra fría. Esa barrera, difícil de franquear, estaba formada en algunos lugares por un doble muro de hormigón de tres metros de alto que convertía Berlín-Oeste en una isla en el mar rojo de la comunista Alemania Democrática. 45 kilómetros marcan la zona soviética en el centro histórico de la antigua capital alemana; Berlín tiene otras tres zonas, bajo control nominativo de norteamericanos, británicos y franceses. Las tres zonas aliadas, juntas, forman la parte occidental; la zona soviética, unida de facto al resto de la Alemania Oriental y convertida en la capital de la otra Alemania, es lo que conocemos como Berlín-Este.

Besatzungszonen_ohne_text155 kilómetros de Muro cercaban Berlín-Oeste de la RDA, pero los acuerdos de Postdam permitían tres pasillos de comunicación aérea y terrestre entre las zonas aliadas de Berlín con la República Federal de Alemania. El llamado “muro de protección antifascista” (para los occidentales era el muro de la vergüenza) convertía a la otra Alemania en una prisión con 17 millones de alemanes dentro que podían viajar a otros países del Pacto de Varsovia, pero no a los países occidentales.

La frontera interalemana también era difícil de atravesar ilegalmente. Aparte de la muralla (doble muralla a lo largo de cientos de kilómetros, con una zona minada entre los dos muros), había guardias armados, alarmas eléctricas, perros guardianes, armas automáticas y torretas con vigilantes día y noche. En los kilómetros anteriores a la frontera, y en las zonas urbanas de Berlín cercanas al Muro solamente eran autorizados a vivir o a transitar las personas absolutamente adictas al régimen.

La frontera entre las dos Alemanias se convirtió, durante la guerra fría y a ambos lados, en la zona más militarizada de Europa y de todo el mundo. Cuando Wiston Chruchil pronuncia en 1946 la famosa frase de que “an iron curtain has descended across the continent”, el estadista británico estaba dibujando con la expresión “telón de acero” la realidad que padecieron los alemanes (y los europeos del Este) durante casi medio siglo de división en Europa, hasta la caída del Muro de Berlín y la descomposición del comunismo en Europa hace 20 años.

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