buenos días, berlín


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20 años después de la caída del Muro, Berlín recibe hoy el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en recuerdo de quienes lucharon por la libertad. Ayer lo recordábamos con emoción en el paraninfo de la Universidad de Oviedo.

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“Wir sind das Volk!”, somos el pueblo. La fuerza de la gente en las calles y huyendo del país tiró el Muro de Berlín, no Gorbachov; aunque la peretroika echó una mano. Lo habíamos venido contando en los telediarios desde mayo hasta septiembre desde las cuatro esquinas de la otra Alemania y desde Budapest, donde empezó la diáspora y donde los infiltrados de la Stasi (la omnipresente policía  secreta) nos querían hacer creer que aquellos refugiados en la embajada eran todos unos indeseables, comportándose ellos sí, presuntos ‘refugiados’, como lo que en realidad eran.

Como nuestros jefes en Torrespaña no terminaban de autorizar nuestro desplazamiento a Berlín, que yo reclamaba insistentemente, cogimos el viernes 3 de noviembre una furgoneta, cargamos en ella nuestros los dos montajes Betacam-SP y llegamos a tiempo a la impresionante manifestación de la Alexanderplazt, ese sábado anterior a la caída del Muro en Berlín-Este. La revolución era ya imparable.

La crónica del telediario de las 3 pm llevaba ese día, sábado 4 de noviembre, una entradilla hecha a uno y otro lado del Muro, en la Puerta de Brandemburgo, en Berlín-Este y en Berlín-Occidental. 1 hora y 35 minutos nos costó grabarla, porque tuvimos que pasar a Berlín Oriental por el control de los vopos en el Check-Point-Charly. Tuvimos suerte, porque nos topamos con un par de policías jóvenes que no nos complicaron demasiado la vida.

Desde Berlín-Oeste decía yo a cámara:

Esta Puerta de Brandemburgo es el símbolo de 40 años de división europea…

Y desde Berlín-Este:

… pronto se prodría convertirse en la imagen de la reunificación.

Al recibir el satélite con mi crónica de la impresionante manifestación de Alexanderplazt, media hora antes de que empezara el telediario, en Madrid pensaron que Siles se había pasado anunciando la reunificación (wishful thinking, más bien). Y la cortaron. ¿Tendré que escribir que quien lo hizo era un colega militante radical del Partido Comunista de España, escandalizado con lo que se le venía encima? No recuerdo si el colega sobrevivió, después de la caída del Muro, en el área de Internacional de los telediarios de TVE.

El comentario premonitorio, en todo caso, nunca llegó a emitirse. Cinco días más tarde caía el Muro de Berlín.

Ese mismo mismo 4 de noviembre, nos instalamos a la vez en dos hoteles de Berlín, a uno y otro lado del Muro… para garantizarnos el acceso a la noticia. El cámara Esteban González, su asistente de sonido y Cristina, la productora de TVE, y yo. Teníamos habitaciones en el Palace, frente al ayuntamiento rojo, en Berlín-Este, que luego descubriríamos que tenía cámaras ocultas en las habitaciones destinadas a occidentales. También estábamos pagando habitación en el Kempinski, junto al Ku’Damm’, en el Oeste. Así pudimos tener salvoconducto y paso libre entre los dos berlines, tan valioso la noche en que cayó el Muro.

Así pudimos ser los primeros en contarlo.

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