el congo se desangra de nuevo



La llamada guerra mundial africana, en la región de los Grandes Lagos, costó más de cuatro millones de muertos en una década: pero las cifras se han quedado viejas y a nadie le interesa actualizarlas. El responsable de la ONU en el Congo contaba en mi último ‘Informe Semanal’:

El drama del Congo en vidas humanas es como si estuviéramos sufriendo un tsumani cada cinco meses. 

Eso, año a año, es mucho: aunque nos queramos olvidar. “Tambores de Paz en el Congo”, el reportaje que hoy traemos a portada, se emitió en TVE en junio de 2006 y su actualidad es tan espeluznante ahora como hace dos años, si obviamos el arranque del programa en el que se habla de las primeras elecciones libres en 40 años, para las que Europa mandó su fuerza de paz y España sus legionarios.

Sin que nos llamen pesimistas, parece que el El Congo no tiene arreglo: la ONU ha desplegado allí la mayor fuerza militar (y la más cara) en toda la historia de la organización: una ‘peace-keeping force’ de 20.000 cascos azules, la MONUC, que no consigue consolidar la paz. La UE también se gastó cientos de millones en las primeras elecciones democráticas desde la independencia, para que acabaran gobernando los que ya mandaban.

En el reportaje que hoy traemos a portada, Roland Lubumba, hijo de Patricio Lubumba, líder de la independencia del Congo asesinado por la CIA a instancias del Gobierno belga, denuncia abiertamente lo que parecía una manipulación electoral permitida por la comunidad internacional:

Piensan que somos demasiado ricos para que nos gobernemos solos. 

Informes de Naciones Unidas hablan desde hace años, con cifras y letras, del escándalo de las multinacionales en el Congo. Los intereses norteamericanos, europeos y últimamente chinos son demasiado importantes, es verdad. Le echamos siempre la culpa a la avaricia de los vecinos, pero no deberíamos olvidarnos de la mano que mece la cuna.

About these ads