¿te acuerdas?
Me sabe mal no estar en mi tele festejando el 9 de noviembre, pero qué le vamos a hacer. La emoción la voy a tener igual cuando se cumplan veinte años de la experiencia más hermosa de mi vida de corresponsal, aunque la pagara cara. Porque la caída del Muro de Berlín me costó la corresponsalía de Alemania y mi vuelta a la redacción central, en Torrespaña, como currito. Una cura de humildad nunca viene mal.
Diego Carcedo, director de Informativos entonces, no pudo soportar que su corresponsal se saltara el principio de autoridad. Y además tuviera razón. Porque como corresponsal en Alemania, José-María Siles asumió la responsabilidad del operativo en los dos Berlines, a una semana de la caída del Muro. Desde nuestra corresponsalía en Bonn, nos fuimos en busca de la noticia con una furgoneta alquilada y cargada con los U-Matics: Esteban González, el reportero gráfico (uno de los mejores que yo he tenido, como profesional y como persona) y su ayudante de sonido (José Antonio Herrero), una joven productora alemana y yo. Sin permiso de Madrid.
Lo primero que le digo a mis becarios, cuando empiezan en nuestra agencia de corresponsales, es que para ser buenos periodistas tienen que empezar haciendo lo que se les dice, que ya tendrán ocasión de convertirse en Picassos de la información cuando hayan aprendido el dibujo clásico. Pero si esta noche se cae de nuevo el Muro de Berlín, que no pidan permiso. Que ejerzan de periodistas y que pregunten luego, cuando traigan el reportaje. [más]
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el día más feliz de rostropovich
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